La música de Antonio Gomezanda y Apolonio Moreno a seis cuerdas

Previo al lanzamiento y a la serie de presentaciones del disco «Lagos. Música de Antonio Gomezanda y Apolonio Moreno, transcripciones para guitarra. Hugo Acosta Martín del Campo», el 18 de octubre de 2013, en las páginas de Periódico AM se público esta reseña escrita por Raúl Valencia Ruiz.

La música de Antonio Gomezanda y Apolonio Moreno a seis cuerdas. «Periódico AM» viernes 18 de octubre [haz click en la imagen]
La música de Antonio Gomezanda y Apolonio Moreno a seis cuerdas. «Periódico AM» viernes 18 de octubre [haz click en la imagen]
I

El proyecto «Apolonio Moreno y Antonio Gomezanda en guitarra clásica 2012», beneficiado junto con otras 37 propuestas de la Convocatoria CECA 2012 Becas, presentado por Hugo Acosta (Guadalajra, Jal. 1981), concluyó satisfactoriamente con la grabación del disco Lagos. Compuesto por 13 piezas que van de la canción ranchera a la polka, pasando por el schottisch y el vals, el disco es muestra de la versatilidad musical de los compositores nacidos en Lagos de Moreno en el siglo antepasado y del dominio de la guitarra y trabajo documental por parte del músico tapatío.

II

En alguna ocasión pregunté a Hugo Acosta el por qué no se aventuraba a incursionar en la composición de piezas musicales para guitarra, además, claro, de continuar con su trayectoria como intérprete. La respuesta la obtuve de una amplia conversación con él sobre el arte; de cómo el acto de creación, en ciertas circunstancias, requiere trazar senderos claros en el campo de la técnica o la interpretación. «Madurar como músico» —me dijo.

En una época como la nuestra, donde lo inmediato priva sobre el proceso, la utilidad sobre el valor, entender que la creación o innovación, al igual que todos los ámbitos de la vida cotidiana, son producto del trabajo y el esfuerzo diario, es un acto revolucionario. Sólo bajo circunstancias y por personas extraordinarias, la originalidad creativa irrumpe súbita para transformar cánones en el trabajo, la ciencia o el arte. Para deconstruir un concepto, no obsta decir que se ha hecho, requiere, previamente, demostrarlo; haber sido capaz de entenderlo y asimilarlo de la manera más amplia posible, para mostrar sus vacíos y limitaciones; entonces, desde ahí, volver a dotarlo de contenido y significado.

La música puede ser un claro ejemplo. Las composiciones de Apolonio Moreno (1872-1950) y Antonio Gomezanda (1894-1961), por mucho tiempo han permanecido como un mito en el imaginario colectivo. Pocas personas saben que fueron músicos de su época, herederos de otras influencias y tendencias musicales surgidas en suelo mexicano o importadas de otras latitudes para, felizmente, sintetizarlas en un género y estilo auténticamente nacional. Quienes, por varias vías, conocen sus vidas y obras, en pocas ocasiones tienen oportunidad de vibrar de emoción ante la ejecución de una pieza orquestal en un recinto adecuado para ello; o bien, bailar y divertirse al ritmo de alguna polka de éste o aquél músico jalisciense. Quizá, porque la vida en sociedad del México de finales del siglo XIX y comienzos del XX, de manera indistinta al estatus o clase social que se tenga en mente, en este nuestro tiempo, ha perdido vigencia como espacio de recreación y celebración de todo aquello que contribuía a la construcción de una identidad nacional, el gran interés de las élites políticas del México de aquellos años.

Así, la música de éstos dos compositores, quedó reservada para el anecdotario o el libro de efemérides. Sus nombres fueron asignados en algunas calles de su ciudad natal; o en escuelas donde, en éstas, no enseñen o puedan enseñar a interpretar la música por falta de interés, voluntad, ignorancia o, simplemente, por no contar con los medios para hacerlo. Hay quienes afirman, sin ningún empacho, que la música de cámara o clásica, como generalmente se le clasifica, es poco atractiva para los sectores populares, que a ellos lo que hay que darles es «pan y circo». Nada más falso y alejado de la realidad.

La guitarra, como instrumento musical inició su historia fuera de las cortes y las cámaras para orquesta; fue, y sigue siendo, un instrumento popular, al alcance de quién deseé conocerla y aprender a tocarla. Puede decirse, incluso, que es un instrumento democrático. Tan es así, que es a través de la guitarra que la música de Antonio Gomezanda y Apolonio Moreno, podrá dejar el lugar monolítico que la historia de bronce del panthĕon de músicos y compositores en nuestro país les ha conferido y, en la medida que sea difundida, volver a sonar en espacios públicos y hacerlo incluso, en la intimidad de los hogares, gracias al esfuerzo que Hugo Acosta emprendió por transcribirla para este instrumento.

III

Para que el público pudiera acceder al trabajo documental y musical, además del apoyo económico por parte del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes Jalisco (CECA), la realización del disco contó con la participación de Aurora Martín Azores en la corrección de estilo, Eduardo Escoto Robledo en la masterización, Mariano Domz en fotografía, Rubén Díaz Barriga con dibujos y grabados y Raúl Valencia Ruiz en el arte y diseño. La información sobre el disco, así como las fechas y lugares donde habrá de presentarse, puede consultarse en el sitio: www.hugoacostaguitar.com.

IV

Por mucho, celebro el lanzamiento del disco «Lagos. Música de Antonio Gomezanda y Apolonio Moreno, transcripciones para guitarra. Hugo Acosta Martín del Campo», debido a que en esa producción no sólo podremos apreciar la solides de Hugo como intérprete; en ese material, veremos la madurez que ha alcanzado como músico, al realizar un trabajo tan complejo como lo es trasladar piezas para piano y orquesta, con todos los instrumentos que la integran, a las seis cuerdas de la guitarra. Además, sin desmerecer la calidad con la que esas piezas fueron concebidas, la música de los compositores laguenses podrá, una vez más, ser apreciada por quienes deseen hacerlo y, de forma especial, por sus paisanos, el pueblo de Lagos, para quienes originalmente, como ahora, fueron escritas.  En palabras de Hugo: «¡Que lo disfruten!».

Críticas, comentarios e invitaciones a diseñar y reseñar discos al correo electrónico v4l3nc14@gmail.com.

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